¿Qué es lo que tengo? Síntomas y tratamientos

Síntomas

Tratamiento

Artritis

Referencias:
  1. Cantabrana Alutiz, A. Aprendiendo a convivir con la Artritis Reumatoide. 2017. Unidad de Investigación (UI). Sociedad Española de Reumatología.
  2. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000456.htm Consultado en febrero 2018.

Me acaban de diagnosticar Artritis Reumatoide
¿qué es lo que tengo? 1

La Artritis es la inflamación de las articulaciones, que son las zonas del organismo donde se unen dos huesos, tales como los codos, los nudillos de las manos y las rodillas, y se caracteriza por dolor, hinchazón y sensación de entumecimiento o rigidez en ellas. Estos síntomas pueden durar solo unos días o semanas, es decir, tratarse de Artritis aguda, o bien, durar meses o años, con lo que se hablaría de Artritis Crónica.

La Artritis Reumatoide (AR) es la forma de Artritis Crónica más frecuente, pudiendo afectar entre un 0,3% y 1% de la población mundial. Ocurre en todas las partes del mundo, independientemente de factores como la raza o el clima. En España afecta, aproximadamente, a unas 150.000 o 200.000 personas. La padecen más las mujeres (en una proporción de tres mujeres por cada hombre), y el número de casos aumenta con la edad, siendo más frecuentes entre los cuarenta y sesenta años, y también más en el medio urbano que en el rural.

 

Síntomas

¿Cuáles son los síntomas de la Artritis Reumatoide?

La Artritis Reumatoide es una enfermedad con manifestaciones clínicas muy amplias y variadas que abarca desde formas leves hasta formas graves que pueden llegar a acortar la esperanza de vida de los pacientes.

Las manifestaciones principales de la enfermedad consisten en dolor e inflamación, es decir, hinchazón de las articulaciones. También es típica la rigidez o entumecimiento articular tras reposo prolongado, como por ejemplo, al levantarse de la cama por la mañana. A consecuencia de estos síntomas se produce dificultad para moverse y para desarrollar las actividades de la vida cotidiana. Las articulaciones que antes se afectan suelen ser los nudillos de las manos, las muñecas y los pies, con frecuencia de forma simétrica. También pueden afectarse otras zonas como rodillas, codos, hombros, tobillos, etc. A veces se afecta la columna vertebral, pero solo a nivel del cuello.

La Artritis Reumatoide puede producir síntomas fuera de las articulaciones. Muchos pacientes se quejan de cansancio, falta de apetito, pérdida de peso o incluso febrícula (sensación de fiebre leve). En ocasiones aparecen bultos o nódulos duros debajo de la piel en zonas próximas a las articulaciones, son los llamados nódulos reumatoides.

Con frecuencia las personas con Artritis reumatoide padecen el llamado síndrome de Sjögren, una enfermedad que produce inflamación de las glándulas que lubrifican diversas partes del organismo como las lágrimas en los ojos, la saliva en la boca o las secreciones vaginales.  El síndrome de Sjögren secundario ocurre solo con otro trastorno autoinmunitario como: Artritis Reumatoidea (RA) Lupus Eritematoso Sistémico.2

Pero, como se ha dicho, la Artritis Reumatoide no es una enfermedad exclusivamente articular, sino que con el paso del tiempo sin un tratamiento adecuado, y en determinadas personas puede afectar a órganos y sistemas como los pulmones, el corazón, los ojos o los vasos y los nervios.

El pulmón se puede ver afectado por la AR de diversas maneras: derrame pleural y neumonitis. Esta es otra de las razones importantes para que las personas con AR no fumen.

También, pero más raramente, las personas con AR pueden tener otras manifestaciones extraarticulares como problemas cardiacos (pericarditis o arritmias), oculares (epiescleritis), neurológicos (mononeuritis) o renales; en general ocurren en personas con enfermedad más grave y mal controlada.

Por último, las personas con Artritis Reumatoide tienen, con mayor frecuencia que el resto de la población, otras enfermedades asociadas, como osteoporosis (descalcificación de los huesos) y problemas vasculares como la arteriosclerosis.

Fármacos

El tratamiento de la Artritis Reumatoide se basa en la utilización de fármacos que tienen diferentes misiones. De forma general se puede diferenciar entre los fármacos que controlan sólo los síntomas –tratamientos sintomáticos– y aquellos que tienen un efecto más profundo sobre los mecanismos de la enfermedad –fármacos modificadores de la enfermedad o FAME-.

Los corticoides son otro grupo importante de medicamentos que están a mitad de camino entre los tratamientos sintomáticos y los FAME, pues comparten características de unos y otros.

 

Los tres tipos de medicinas se combinan de diferentes maneras en función de la gravedad de la enfermedad y las características particulares de cada paciente.

 

  • Tratamientos sintomáticos:Los constituyen los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Estos medicamentos se suelen utilizar para completar el efecto de los FAME, sobre todo en épocas en las que hay mayor dolor por reactivación de la enfermedad o cuando existen síntomas de forma mantenida.  Su acción es rápida, pero su efecto desaparece también rápidamente unas horas después de su administración.
  • Corticoides:
    Los corticoides son fármacos de gran utilidad en el tratamiento de la Artritis Reumatoide. Comparten acciones antiinflamatorias con otras más complejas similares a las de los FAME.
    Son los fármacos más eficaces para controlar la inflamación articular en muy poco tiempo, ya sea en forma de comprimidos, inyecciones o como tratamientos intra-articulares (infiltraciones).
  • Fármacos modificadores de la enfermedad (FAME):
    Aunque los tratamientos sintomáticos y los corticoides juegan un papel importante en el manejo de la Artritis Reumatoide, la base fundamental de la terapia de la AR la constituyen los tratamientos modificadores de la enfermedad o FAME. Estos fármacos son capaces de actuar sobre las células y las moléculas que participan en la inmunidad y por tanto sobre los mecanismos que dan lugar a los diferentes síntomas de la Artritis Reumatoide cambiando el curso natural de la enfermedad.

 

De forma general se pueden dividir los FAME en dos grandes grupos: tradicionales y biológicos.

  • Los FAME tradicionales han sido y continúan siendo en la actualidad el principal tratamiento de la Artritis Reumatoide. Los más utilizados son el metotrexato, la leflunomida y la sulfasalazina. También se incluyen en este grupo los antipalúdicos como: cloroquina e hidroxicloroquina y, la ciclosporina, la azatioprina y la minociclina, aunque estos tres últimos se utilizan más raramente en la Artritis Reumatoide.
  • Los FAME biológicos constituyen un importante avance en el tratamiento de las Artritis. Los biológicos son proteínas que por su complejidad necesitan ser producidos en laboratorios usando generalmente células de mamíferos. Los biológicos que se usan en reumatología son anticuerpos monoclonales o proteínas de fusión que inhiben o bloquean la acción de alguna molécula o célula que juega un papel importante en la Artritis.