Diagnóstico del linfoma B difuso de células grandes (LBDCG)
Primera evaluación del paciente
El diagnóstico comienza con una primera evaluación clínica completa, en la que el equipo médico revisa los síntomas, examina los ganglios linfáticos y valora si existen signos que requieran atención rápida. Esta primera valoración se realiza habitualmente en centros con experiencia en linfomas, y así pueden indicar qué pruebas son necesarias desde el inicio. ¹
En esta primera evaluación, es necesario realizar pruebas complementarias, detalladas a continuación:
1 | Análisis de sangre y estudios complementarios
El equipo médico las solicita porque ayudan a conocer el estado general del paciente. Se estudian parámetros como¹:
- Hemograma y recuento diferencial de leucocitos (para saber si hay anemia o se sospecha de una afectación de la médula ósea).
- Bioquímica: para medir la LDH (lactato deshidrogenasa), que puede indicar la carga tumoral.
- Serología de virus como hepatitis B, hepatitis C o VIH, para descartar infecciones que puedan influir en el manejo del linfoma.
2 | Biopsia
La prueba clave para diagnosticar un linfoma es la biopsia. La biopsia fundamental es la del ganglio inflamado. Si bien, puede haber otras pruebas complementarias de otros tejidos afectados. Esta muestra se analiza en detalle para confirmar si se trata de un linfoma y, sobre todo, para identificar el tipo exacto de linfoma, algo imprescindible para el correcto tratamiento en el LBDCG. El análisis lo lleva a cabo un patólogo especializado en enfermedades hematológicas. ²
3 | Pruebas de imagen
Para saber en qué partes del cuerpo hay células del linfoma (conocer su extensión), se realizan pruebas de imagen como la evaluación radiológica por tomografía computarizada (TC) (para determinar las localizaciones iniciales del linfoma), la evaluación por PET (más preciso que la TC), un examen integrado por PET-TC y/o una exploración por resonancia magnética nuclear RMN (si se sospecha de una lesión vertebral). ¹
4 | Pruebas moleculares y genéticas
Además del diagnóstico tradicional, actualmente se puede analizar la muestra de la biopsia para identificar características genéticas y moleculares del linfoma. Estas pruebas ayudan a conocer el subtipo específico de LBDCG y así ajustar el tratamiento a las características biológicas del linfoma. 1
5 | Evaluación del estado general del paciente
Antes de iniciar el tratamiento, se realizan pruebas que permiten valorar la capacidad del cuerpo para tolerar la terapia. Por ejemplo, un electrocardiograma, o un ecocardiograma que comprueba que el corazón está preparado para recibir ciertos tipos de quimioterapia. También pueden hacerse pruebas de función respiratorias, y en personas jóvenes se ofrecen también pruebas de fertilidad. 1,3
Bibliografía de consulta:
ES-ABBV-250219
- AEAL, Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia. ¿Cómo se realiza la evaluación del paciente con LBDCG?; [consultado abril 2026]. Disponible en: https://www.aeal.es/linfoma-b-
difuso-de-celulas-grandes- espana/3-como-se-realiza-la- evaluacion-del-paciente-con- lbdcg/ - Lymphoma Research Foundation. Non-Hodgkin Lymphoma Diagnosis; [consultado abril 2026]. Disponible en: https://lymphoma.org/
understanding-lymphoma/ aboutlymphoma/nhl/ nhldiagnosis/ - American Cancer Society. Pruebas para el linfoma no Hodgkin; [consultado abril 2026]. Disponible en: https://www.cancer.org/es/cancer/tipos/linfoma-no-hodgkin/deteccion-diagnostico-clasificacion-por-etapas/como-se-diagnostica.html.
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