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Me siento triste y enfadado

Esta técnica recibe ese nombre por la analogía en el movimiento de la tortuga. Como todos sabemos, se esconde en su caparazón cuando se siente amenazada y enseñaremos a nuestros hijos a que se repliegue dentro de su caparazón imaginario, como si fuese una tortuga, cuando se sientan tristes, enfadados o no sean capaces de controlar sus emociones e impulsos.

Los niños y la pequeña tortuga tienen tendencia a enfadarse rápidamente, sentirse triste y responder rompiendo gritando, aunque, una vez ha terminado todo, se siente mal. Una vez el ‘peque’ es capaz de identificar o incluso adelantar estas emociones, debe fomentarse que su reacción sea la misma que la de la tortuga para intentar controlar que la situación vaya a más: sentarse y pegar la cabeza los brazos al cuerpo, lo mismo que haría ella con su caparazón, y adoptar una posición que favorezca la relajación muscular, y que a su vez permita al niño liberar tensión y allanar el camino para que la frustración y el enfado desaparezcan.

Dentro del caparazón, la tortuga y el ‘peque’ tienen tiempo para relajarse hasta que se les pase el enfado. Estos paralelismos ayudan al pequeño a entender mejor su comportamiento y poder identificarlo: enseñar a los niños a ‘esconderse en su caparazón’ durante unos minutos les da tiempo a procesar esas emociones, controlarlas mejor, y sobre todo buscar soluciones a las situaciones que les han hecho reaccionar de una manera impulsiva.

¿Cómo ponemos esta técnica en práctica? Pues muy fácil, enséñale a tu hijo la ficha de la tortuga y sigue estos cuatro pasos:

  • Durante una o dos semanas debéis enseñarle a responder a la palabra “tortuga” cerrando los ojos, pegando brazos al cuerpo, bajar la cabeza mientras la esconde entre los hombros y replegándose como si fuese un caparazón de tortuga, Debéis practicar esta acción en diferentes momentos y pidiendo a vuestros hijos que se relaje mientras está metido dentro de su caparazón.
  • Durante las dos semanas siguientes el niñ@ aprende a relajarse y tomar distancia. Se recomienda empezando por contar hasta 10, y después realizar algún ejercicio de relajación con la respiración, tensar los músculos 10 segundos respirando hondo y relajar el cuerpo soltando el aire. Una vez que estamos calmados, reflexionamos sobre la situación conflictiva que se ha producido, para así, poder buscar una solución.
  • A la quinta semana debemos generalizar la posición de la tortuga y la relajación a diferentes contextos y situaciones. Podemos contar historias o darle ejemplos en los que debe aprender a relajarse por sí mism@ (por ejemplo, cuando sientes picores, cuando te da vergüenza porque te vean tus heridas en la piel, cuando se metan contigo, etc y aprender a relajarte como hace la tortuga).
  • La última etapa (sexta semana), consiste en enseñarle a que verbalicen cómo se sienten antes y después de poner en práctica la técnica de la tortuga, Haremos que identifiquen y expresen sus sentimientos y emociones. Una vez calmados, reflexionaremos junto a ellos, para dar posibles soluciones a la situación.  En esta etapa explicaremos la enfermedad, los síntomas, el tratamiento y cómo debe hablar de ella con sus amigos y compañeros del colegio.

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