Cargando...

Dermatitis atópica: del mito a la realidad

Los pacientes sufren un impacto la DA en su día a día total.  Se convierte una molestia continua, una incomodidad variable a lo largo del día a la que se pueden acostumbrar pero que sigue haciéndoles sufrir.  

 

VOLVER

.

.

La dermatitis atópica, también conocida como DA, es una enfermedad inflamatoria, sistémica y crónica. Su característica principal es el eczema en la piel, acompañado de un picor intenso e incontrolable loque supone un importante impacto en la calidad de vida del paciente. Es importante señalar que existen diferencias entre la dermatitis atópica leve y la dermatitis atópica grave, esta última afecta a unas 30.000 personas en España.

El eczema en la piel, es la parte visible de la patología. Pero está también la parte no visible que consiste en un picor intenso e incontrolable. Tanto el eczema como el picor tienen una clara repercusión en la vida del paciente. El picor dificulta, entre otras cosas, la concentración, y provoca trastornos en el sueño, además de las erosiones y heridas tras el intenso rascado con el que el paciente trata de aliviar el picor. 

También se asocia a alteraciones psiquiátricas que incluyen ideas de suicidio en los peores casos.

Como se ha señalado es importante diferenciar entre la dermatitis atópica leve y la dermatitis atópica grave. La diferencia fundamental entre ambas es el porcentaje de superficie corporal, aunque también influye la severidad del picor o prurito, la pérdida de sueño, la sequedad de la piel, la presencia de lesiones y el engrosamiento de la piel. Los especialistas utilizan todas estas variables para medir con escalas el grado de afectación y según las puntuaciones obtenidas, la DA se clasifica en leve, moderada y grave. 

Por otra parte, la dermatitis atópica grave, lleva asociada una mayor carga de la enfermedad y y un mayor riesgo de comorbilidades que implica un impacto mayor en la calidad de vida del paciente. Entre las comorbilidades menos conocidas están la depresión, la ansiedad y los trastornos de índole psicológico. Entre ellas, también se encuentran otros trastornos como son el déficit de atención por hiperactividad o los trastornos del espectro autista.

Los pacientes sufren un impacto la DA en su día a día total.  Se convierte una molestia continua, una incomodidad variable a lo largo del día a la que se pueden acostumbrar pero que sigue haciéndoles sufrir.  

También se ha señalado que además de la variabilidad en la intensidad de la DA en los pacientes  se manifiesta de manera diferente. De este modo,  los pacientes tienen días que consideran normales y ven la vida de un modo más positivo y otros días son  extremadamente negativos.

Tanto los pacientes como los clínicos que los atienden coinciden en que se trata de una enfermedad que no tiene la visibilidad acorde al sufrimiento que provoca, en parte debido a los mitos existentes en torno a la DA y que han contribuido a su banalización; surgen por el desconocimiento de la enfermedad que existe entre la población y también, en gran medida, a que no se ha dispuesto hasta hace poco de tratamientos adecuados.

Los avances han sido numerosos, pero, aún quedan necesidades no cubiertas: por ejemplo, es imprescindible que cada paciente pueda ser tratado con el fármaco que mejor satisfaga sus necesidades y alivie sus síntomas. En el momento actual no existen muchas alternativas terapéuticas. También es necesario desarrollar programas educativos para pacientes y sus familiares, especialmente en las formas de dermatitis atópica infantil.

Los pacientes también han señalado que los profesionales dedicados al cuidado de pacientes con DA dispongan de más tiempo en las consultas para realizar labores de educación terapéutica. A este respecto, también consideran que, en general, la atención de los dermatólogos frente a la DA está bastante estandarizada. Les gustaría que no se cataloguen a todos los pacientes de la misma forma precisamente porque la patología afecta a cada persona de una forma diferente y la atención debería ser personalizada.

Por su parte, los clínicos son conscientes de que la relación con el paciente tiene que ser cercana y que éstos puedan contar sus problemas, sus inquietudes, expectativas y sus preferencias por los tratamientos

REFERENCIAS:

Intervención de especialistas:

Jorge Santos, dermatólogo en el Hospital Universitario Central de Asturias y profesor titular de Dermatología en la Universidad de Oviedo
David Gil Sierra, farmacéutico adjunto en el Hospital Universitario Puerto Real.

OTROS CAPÍTULOS:

El bucle de la dermatitis atópica: Picor, rascado y problemas de sueño

Escuchar el podcast

Comparte:

Avalado por: