¿Qué es Artritis Psoriásica?

La artritis psoriásica es una enfermedad crónica, no contagiosa, que se caracteriza por una forma de inflamación de la piel (psoriasis) y de las articulaciones (artritis inflamatoria). La psoriasis es una enfermedad común de la piel que afecta, aproximadamente, a un millón de personas en España (un 2% de la población), un tercio de las cuales tendrán los primeros síntomas de la enfermedad antes de los 16 años. Las lesiones de la piel pueden tener diferentes aspectos y tamaños, lo más frecuente es la presencia de placas rojas con escamas que se suelen localizar cercanas a los codos, rodillas, el cuero cabelludo, las orejas, el ombligo, y alrededor de las áreas genitales o el ano. 1

La inflamación viene acompañada de dolor, aumento de la temperatura de la zona afectada y dificultad para moverla. Si se produce una inflamación importante es necesario que acuda a su médico o especialista ya que, si no se trata de manera urgente, el tejido de la articulación puede iniciar un proceso de erosión que acabe por destruirlo. Si así ocurre se produciría a la larga una deformidad en el área afectada acompañada de dificultad de movimiento.2

Hay que tener en cuenta que el dolor que tienen los pacientes con artritis ocurre en reposo y mejora y puede desaparecer al mover la articulación. En esto se diferencia del dolor producido por la artrosis, que desaparece cuando se está en reposo y aparece cuando la persona mueve la articulación.2

 

¿Cómo se diagnostica? 1

 

Para saber si tiene artritis psoriásica, su médico le interrogará sobre sus síntomas y realizará un reconocimiento físico para buscar articulaciones y o limitación al movilizarlas, en especial en algunas localizaciones que son más típicas como las articulaciones de los dedos de manos y de pies.

También investigará si existen lesiones típicas de la psoriasis en la piel y en las uñas.

Es muy probable que también solicite alguna de las siguientes pruebas:

Pruebas de imagen: especialmente radiografías para buscar daño en las articulaciones y huesos.

En ocasiones, si se precisa estudiar las articulaciones con más detalle, se utilizan otras pruebas como la resonancia magnética (RM), la tomografía axial computarizada (TAC) o la ecografía.

Análisis de sangre: son muy útiles al inicio de la enfermedad para descartar otros tipos de artritis que tienen signos y síntomas similares, incluyendo la gota, la artrosis y la artritis reumatoide.

También pueden revelar altos niveles de inflamación y en ocasiones una anemia causada por esta inflamación. Otras veces, aunque la enfermedad ya esté diagnosticada y se haya empezado un tratamiento, su médico solicitará análisis de forma periódica para comprobar que los tratamientos no están causando efectos secundarios.

En algunos pacientes en los que las lesiones cutáneas no están claras, se necesita una biopsia de piel para confirmar la psoriasis. También en ocasiones será necesario realizar pruebas tras extraer el líquido de las articulaciones inflamadas, para descartar otras enfermedades como

la gota o la artritis infecciosa.

 

¿Qué articulaciones son las que se afectan con mayor frecuencia? 2

 

Cualquiera puede verse afectada, pero generalmente incide en las rodillas, los codos, las muñecas, los tobillos, las articulaciones de los dedos de las manos (la de la punta de los dedos) o la columna vertebral.

También las estructuras situadas alrededor de las articulaciones, tales como las inserciones de los tendones en los huesos (entesitis) o la totalidad de un dedo (dactilitis). La afectación de las articulaciones interfalángicas distales es un rasgo muy distintivo y característico de la enfermedad, y el que permite diferenciarla de la artritis reumatoide.